
Home » América » Estados Unidos » La Estatua de la Libertad: el regalo francés que se convirtió en el símbolo de Estados Unidos
Hay monumentos que representan una ciudad, pero la Estatua de la Libertad terminó representando una idea. Durante más de un siglo, millones de inmigrantes que llegaban por barco a Nueva York la vieron aparecer en el horizonte como la primera imagen de una nueva vida. Para muchos, esa figura con una antorcha en alto significaba esperanza, libertad y la posibilidad de empezar de nuevo.
La estatua fue diseñada por el escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi, mientras que su estructura interna fue desarrollada por el ingeniero Gustave Eiffel, el mismo que años después construiría la famosa Torre Eiffel en París. La obra se fabricó en Francia entre 1875 y 1884 utilizando finas placas de cobre montadas sobre una estructura metálica.
Una vez terminada, fue desmontada en cientos de piezas, enviada en barco a Nueva York y ensamblada nuevamente en la isla donde hoy se encuentra.
La idea nació en 1865 gracias al intelectual francés Édouard de Laboulaye, quien propuso regalar un gran monumento a Estados Unidos para celebrar el centenario de su independencia y la amistad entre ambos países. Además, la estatua debía simbolizar los ideales de libertad y democracia que inspiraban a sus creadores.
No fue un regalo financiado por un gobierno, sino por aportes de ciudadanos franceses. En Estados Unidos, mientras tanto, se organizó una campaña pública para recaudar el dinero necesario para construir el pedestal sobre el que se apoyaría la estatua.
El 28 de octubre de 1886 fue inaugurada oficialmente y desde entonces se convirtió en uno de los monumentos más reconocibles del planeta.
La Estatua de la Libertad se encuentra en Liberty Island, en la bahía de Nueva York, y solo es accesible en ferry.
La visita habitual incluye: