Bolivia #7 - La Paz

Lo primero que me sorprendió de La Paz fue su inmensidad. Mirar hacia arriba y ver casas trepando por las laderas, ocupando prácticamente cada espacio de la montaña, hacía que la ciudad pareciera no terminar nunca.

Uno de los lugares que más me gustó fue el mirador Killi Killi. Para mí, el mejor de la ciudad. Tiene una vista de 360 grados y permite entender realmente cómo La Paz se extiende entre montañas y quebradas. Fui dos veces.. me llevaba el mate, ponía música y quedándome horas simplemente mirando el paisaje.

La ciudad fue fundada por los españoles en 1548 con el nombre de Nuestra Señora de La Paz, en conmemoración del fin de las guerras civiles entre los conquistadores españoles.

Hoy, su zona central se encuentra a unos 3.650 metros sobre el nivel del mar, lo que la convierte en la sede de gobierno más alta del mundo.

Una de esas tardes subí al teleférico para el atardecer. A medida que oscurecía, las montañas empezaron a llenarse de miles de luces y la ciudad se transformó por completo vista desde arriba.

Otro día fui hasta El Alto, una ciudad independiente ubicada por encima de La Paz, para recorrer sus calles y ver uno de sus espectáculos más famosos: la lucha libre de cholitas.

También recorrí la Plaza Murillo, corazón histórico y político de la ciudad. Bolivia tiene una particularidad poco común: Sucre es la capital constitucional, mientras que La Paz es la sede del Gobierno y de la Asamblea Legislativa. En la práctica, La Paz funciona como el gran centro político y administrativo del país.

La Paz me quedó esa sensación que son esas ciudades que no se mira solamente hacia adelante, sino mira hacia arriba, hacia abajo y hacia todos lados.

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