
Ilha Grande es una isla, pero no la más grande de Brasil.
El nombre se lo dieron los colonos portugueses cuando llegaron a esta costa a comienzos del siglo XVI, al encontrarse con una isla mucho más extensa que las que conocían hasta entonces en la región. Para ellos, simplemente, era la isla grande.
Ilha Grande no siempre fue un paraíso.
Antes de ser sinónimo de playas turquesas y trilhas entre la selva atlántica, fue isla de castigo, de encierro y de aislamiento. Hoy, ese pasado todavía se siente en los senderos, en las ruinas y en el silencio que queda cuando se va el último barco del día.
Visitar Ilha Grande es entender cómo un lugar puede reinventarse: de prisión y colonia penal, a uno de los destinos naturales más increíbles de Brasil.
Se encuentra en el estado de Río de Janeiro, sobre el océano Atlántico, frente a la Costa Verde, entre Río de Janeiro y São Paulo. Pertenece al municipio de Angra dos Reis y es la isla más grande del estado.
Está rodeada por más de 100 playas
No tiene puentes, aeropuertos ni carreteras
El acceso es exclusivamente por barco
El principal punto de llegada es Vila do Abraão, el pequeño pueblo donde se concentra la mayoría de los alojamientos, restaurantes y excursiones.
Durante siglos, Ilha Grande fue utilizada para aislar.
Primero, en la época colonial, funcionó como lugar de cuarentena para esclavos africanos. Más tarde, el Imperio Portugués y luego el Estado brasileño la usaron como colonia penal.
El episodio más conocido fue el Presidio de Dois Rios, que funcionó hasta 1994 y alojó desde presos comunes hasta opositores políticos durante la dictadura militar. El lugar era perfecto para encerrar: selva espesa, mar bravo y cero escapatorias.
Con el cierre definitivo de la prisión, la isla cambió de rumbo.
El abandono humano permitió que la naturaleza se recuperara y hoy más del 80% de Ilha Grande es área protegida.
Ese pasado explica algo clave:
👉 no hay autos, no hay calles asfaltadas, no hay grandes construcciones.
Ilha Grande es así porque su historia la obligó a serlo.
Para llegar a Ilha Grande primero hay que ir al continente y luego tomar un barco.
Los principales puntos de embarque son:
Conceição de Jacareí → la opción más rápida y directa
Angra dos Reis → más frecuencias y acceso a otros puntos de la isla
Mangaratiba → ferry público, pero con horarios muy limitados
Desde Río de Janeiro, las opciones más comunes son:
Privado: Transfer puerta a puerta + lancha rápida (la más cómoda)
Por tu cuenta: Bus Costa Verde + ferry o lancha (más económica, más lenta). Acá podés ver los horarios de Costa Verde.
Una vez en la isla, todo se hace caminando o en taxi boat.
Ilha Grande no es una isla de “una playa”. Es un archipiélago en sí mismo. Estas son algunas de las más destacadas:
La postal clásica de arena blanca. Olas fuertes (ideal para surf).
Se llega caminando o en taxi boat.
Mi experiencia fue caminar alrededor de una hora y media hasta Playa Pouso y de ahí 20 minutos a Lopes Mendes.
Al regreso tome una lancha rápida de Playa Pouso a Abrao. Sacar antes el ticket de vuelta en Abrao para volver de Pouso porque se agotan o desde el destino te cobran más caro.
Tiene acceso limitado. La visité en tour pero se puede ir a quedarse a dormir. Ideal para quienes buscan tranquilidad total.
No es una playa, es una piscina natural.
Aguas transparentes
Snorkel garantizado
Se visita en excursión en barco
Muy cerca de Vila do Abraão.
Arena oscura y mineral
Ideal para un paseo corto
Ilha Grande se recorre a pie. Las trilhas conectan playas, pueblos y miradores.
Algunas clásicas:
Abraão → Lopes Mendes
Abraão → Dois Rios (pasando por la antigua prisión)
Pico do Papagaio (para los más aventureros)
Tip clave: zapatillas cómodas y agua. La selva es hermosa… y exigente.
Abrao es la mejor base porque tiene más opciones de alojamiento, donde están los restaurantes y supermercados, excursiones y transporte a las playas.
Si buscás algo más remoto, existen opciones como Araçatiba o Praia Vermelha, pero con menos infraestructura y accesos más limitados.
Lugares para cenar:
– Canoas (pescado)
– Caserón de la Isla (pizza)
– Bamboo (feijoada)
Voy a recomendar 3 muy buenos:
Mochila antes que valija (calles de arena)
No hay autos ni motos
Si te mareás, llevá pastillas para el barco
En temporada alta, reservá con anticipación
Puede llover fuerte… y despejar a los 10 minutos
Ilha Grande no es un destino de checklist.
Es un lugar para bajar el ritmo, escuchar la selva, entender su historia y mojarse los pies sin mirar el reloj.
Una isla que pasó de encerrar personas a liberar viajeros.
Si Brasil tiene un lado salvaje y silencioso, está acá.